Para sus defensores en las cancillerías de París y los cuarteles generales del Banco Central de los Estados de África Occidental (BCEAO) en Dakar, el Franco CFA es un garante irreemplazable de estabilidad macroeconómica: una moneda con baja inflación, tipo de cambio fijo garantizado con el euro y libre convertibilidad que protege a 14 países de las hiperinflaciones que han sacudido a vecinos como Nigeria o Ghana. Para una generación creciente de economistas, empresarios y jóvenes manifestantes en Bamako o Uagadugú, es la última cadena visible del colonialismo monetario francés.
Creado en 1945 con el explícito nombre de «Franco de las Colonias Francesas de África», ningún otro mecanismo monetario ha sobrevivido con tanta fidelidad a las estructuras heredadas de la metrópoli.
El coste oculto de la paridad fija
El problema del Franco CFA no es únicamente simbólico o de orgullo nacional; es profundamente económico y mercantil:
- Una moneda sobrevaluada: Al estar anclada al euro, una moneda fuerte diseñada para economías industriales de alta productividad, el Franco CFA encarece sistemáticamente las exportaciones agrícolas y manufactureras africanas, haciéndolas menos competitivas frente a Asia o América Latina.
- Crédito estrangulado: La obsesión de los bancos centrales de la zona CFA por mantener la paridad fija prioriza el control de la inflación por encima del crédito bancario al tejido productivo local, provocando que las pymes africanas operen con tasas de acceso al crédito inferiores al 15% del PIB.
- Servidumbre de reservas: Aunque las reformas de 2019 eliminaron la obligación de depositar el 50% de las reservas de divisas en el Tesoro francés, París sigue actuando como garante de última instancia, manteniendo una influencia diplomática desproporcionada.
«La estabilidad cambiaria es un activo valioso, pero cuando se consigue a costa de estrangular la industrialización local y subyugar la política monetaria a Frankfurt y París, la estabilidad se convierte en una jaula de oro.»
La transición hacia la moneda única regional: el Eco
La alternativa natural al Franco CFA no es el regreso a monedas nacionales débiles y vulnerables a la especulación, sino la concreción del Eco, el proyecto de moneda única de los 15 países de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO), incluyendo al coloso demográfico y petrolero nigeriano.
La transición no será sencilla y exigirá una convergencia fiscal rigurosa. Pero lo que ya resulta insostenible es mantener un sistema monetario concebido hace ocho décadas. La soberanía política sin soberanía monetaria es un espejismo que las nuevas generaciones africanas no están dispuestas a seguir tolerando.






